sábado, 31 de octubre de 2015

Capitulo 14 / Segunda parte


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Hace ya tres meses que llegamos a este lugar. Hacía mucho que no me sentía tan feliz, sereno y tan libre. Adirand es un excelente compañero y también un excelente amante. Junto a él, la vida es más llevadera; él me enseña, pacientemente, el modo de adquirir el máximo potencial a mis poderes, y yo le enseño a no destrozar electrodomésticos, aunque le den una descarga eléctrica. Cada vez que recuerdo cómo termino mi televisor me echo a reír.

Enterramos las cenizas de Sixto en medio de ninguna parte, prefiero no profundizar demasiado en el tema, ya que el hecho de que yo, le nombrara en mi libro, fue la razón por la cual ya no se encuentre entre nosotros.



Mi nuevo compañero y yo decidimos permanecer juntos y a la espera, de los vampiros de la caverna. Lo estuvimos meditando y era insensato, que por muy poderosos que fuésemos, nos enfrentáramos solos a tal cantidad de enemigos. Por otra parte, no teníamos información suficiente sobre ellos, como para ir a atacarles ni durante el día ni después de la partida del sol. Hicimos lo que creímos que Sixto hubiera hecho ante aquella situación, he de admitir que durante los primeros días Adirand tuvo que disuadirme ante la idea de presentarme allí y acabar con ellos…

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