miércoles, 30 de septiembre de 2015

Capitulo 15


15






Estaban todos. Todos estirados, con la mirada fija en el techo, todos con ninguna expresión en el rostro, y aunque no presentaban ningún signo de violencia era evidente. Estaban muertos. Sus cuerpos pálidos reflejaban que un no muerto había acabado con sus vidas. Kristin tenía sus carnosos labios pálidos, mi sobrino parecía dormir. Y Carol tenía en su generoso escote dos marcas de una incisión. Le había clavado los colmillos en el pecho.


Las lágrimas corrieron por mis mejillas antes de que yo las notara. Rompí a llorar desconsoladamente, repitiéndome una y otra vez que no era posible. Mina al oír mi voz salió de su escondite y se acercó a mí con precaución. Rozo mi suave piel con su nariz mojada, yo la abrace. Esta se sentó a mi lado con la cabeza gacha, al igual que había hecho siempre. No sé cuánto lloré, pero hubo un momento en que dejaron de caer lágrimas, ya no era humano, mi cuerpo ya no las produciría nunca más. Aquello me hizo entristecer más todavía. Cuando me hube calmado, Sixto apareció de entre las sombras. Mi mente vampírica me hacía reaccionar y pensar de un modo distinto, más rápido, más agresivo.


—Tú lo sabias —le culpé en un susurro.


La respuesta no fue inmediata.


—Me obsesioné contigo, no sé qué fue lo que vi en ti, pero deseaba poseerte ante todo. Tarde demasiado en fijarme en los efectos secundarios que supondrían nuestros encuentros —se disculpó con torpeza, pero advirtiendo debilidad en él, cosa que jamás había sentido; le noté débil y vulnerable. Aquello me hizo fortalecer y pensar que ni su presencia ni su consuelo podrían aliviar mi dolor, que si él seguía cerca de mí, lo único que conseguiría seria dañar más a aquellos que seguían a mi lado.


—Quiero que te marches de aquí —le pedí tan fríamente como pude. Él seguía situado tras de mí. Pero noté cómo negaba con la cabeza ante la idea de marcharse y dejarme solo. Pero al ver que realmente era lo que deseaba se marchó. Oí como se dirigía hacia la puerta, también oí el golpe que esta hizo al salir. Seguramente volvería en unos días, pero yo, por el momento preferiría estar solo.

¿Cuánto tiempo pase con la mirada fija en ellos? Amaneció y caí al suelo, de lo cual no me entere, hasta que volvió a anochecer y desperté.

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